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Contrato mercantil de mediación inmobiliaria para venta

Por medio del presente contrato el mediador asume la obligación de indicar al mandante (la persona dueña del inmueble que está interesada en vender) la oportunidad de concluir una compraventa sobre el inmueble con un tercero o a servirle de intermediario para lograr la celebración de la misma, a cambio de una remuneración. Por lo tanto, vemos que este contrato resulta muy útil en aquellos casos en los cuales una persona está interesada en vender un inmueble de su propiedad y encarga al mediador la tarea de buscar un comprador, ponerlo en relación con el mandante y negociar las condiciones de la compra con el futuro comprador. No lo dudes y regula todas las condiciones de la relación entre mandante y mediador a través de este contrato.

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Los contratos de mediación, también llamados de corretaje, son atípicos. Esto significa que no se encuentran regulados específicamente en la ley, por lo que las obligaciones y derechos de las partes serán las que se han hecho constar en el contrato suscrito, acudiendo de forma supletoria a las normas generales de las obligaciones y contratos comprendidas en los Títulos I y II del Libro IV del Código Civil, y en última instancia a los usos comerciales y normas complementarias así como a la jurisprudencia sobre este tema. 

Asimismo, debemos decir que el mediador en estos casos cumple cuando se celebra el negocio jurídico entre el mandante y el tercero, existiendo no obstante la posibilidad de pactar que reciba su remuneración por la actividad desplegada de acercar a las partes, con independencia de que finalmente se celebre o no ese negocio jurídico.

Por último, nos restaría por hacer referencia al hecho de que el mediador no responde del buen fin de la operación, es decir, simplemente se obliga a desplegar toda la actividad necesaria para que exista un acercamiento entre las partes y que actúa con total independencia, no existiendo una subordinación a quien le realiza el encargo.