Claves legales a la hora de redactar un contrato de influencer.

Si tienes una empresa y estás pensando en contratar a un influencer para que comunique los beneficios de tu marca ¡atento a estos consejos legales!

Cada vez es más común que las marcas recurran a los llamados “influencers” para que éstos recomienden sus productos entre sus miles de seguidores en diferentes redes sociales. Créenos, contar con un contrato que recoja las particularidades del servicio puede evitar más de un malentendido.

Este tipo de relación está presentando algunas peculiaridades que hacen que cobre especial importancia el contar con un buen contrato que la regule. Cuestiones tales como el nivel de control de la marca sobre el estilo o guión utilizado por el influencer, el tipo de remuneración, el nivel de popularidad del influencer, etc., son cuestiones que no deberían dejarse sin tratar.

El contrato con un influencer no es un contrato estándar. Es preciso dejar claro que se trata de una relación mercantil y que, en este caso, no estamos tratando de una relación laboral (salvo que entre el influencer y la marca se den los requisitos para que así sea calificada). Existen numerosas cuestiones a tratar, tales como el alias del influencer, la cantidad y contenido de los posts, las consecuencias del incumplimiento, la capacidad de la marca para reaccionar si su imagen se ve comprometida, etc.

Claves legales a tenerse en cuenta al contratar un influencer.

Según la IAB, Asociación de la publicidad, el marketing y la comunicación digital, el contrato debe delimitar de forma clara los servicios que se solicitan al influencer, de forma que se pueda realizar un seguimiento de su cumplimiento.

El contenido de esta definición de servicios dependerá del tipo de influencer (y de actividades) de que se trae en cada momento, aunque existen determinados aspectos que serán comunes a todos ellos:

  • La existencia o no de un guión para el influencer, así como si es necesario que se incluyan determinados contenidos de forma obligatoria (mención expresa de la marca, uso de determinadas frases, ropa, elementos…).
  • La extensión de los contenidos (número de palabras, tiempo del video…) y su periodicidad, de modo que se delimite un calendario de publicaciones que permita al anunciante o la marca por un lado controlar las mismas y por otro ajustar el resto de su estrategia de marketing para hacerla coincidir con estas publicaciones, o viceversa.
  • La exigencia de que los contenidos aparezcan acompañando a otros (por ejemplo después de determinado post o video especialmente relevante, o al contrario).
  • La utilización de determinados medios técnicos (tipos de cámaras de video, de herramientas de edición…) o localización de los videos (interiores, exteriores…).

 

 

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